Cucaracha. Tengo una cucaracha a mis pies que probablemente no sabe de informática. Probablemente ni siquiera sabe de amor. Corre feliz por debajo del radiador, buscando algún manjar que llevar a su familia. Es un propósito simple en la vida...pero es un propósito. Se ha colado por la rendija de la puerta y supongo que habrá decidido ir a la cocina. No lo sé. Pero creo que es más inteligente que yo. Yo... con el hueco blanquísimo de un caballo, como diría el poeta. Yo, frente al espejo de la irrealidad que me encierra. Yo, presa de un acertijo que desconozco, que no acierto a resolver.
Curioso despertar. Falacias de cuerpos sudorosos que no buscan más que el consuelo de sentirse mínimamente amados por un instante. Y yo. Inmóvil frente a miles de rostros que me contemplan con una trenue sensación de melancolía. Qué es lo que veis? decidme, Qué es lo que veis que tanto os cohibe? quizá os sorprenda que no se perfile el pensamiento en mis ojos. o quizá sea que no entendeis tanta contradicción en una persona bella .....una persona bella. bella en su pozo sin sol. Bella en su imagen borrosa, envuelta siempre en máscara de carcajada y soledad. Envuelta siempre en un retal sedoso que no deja pasar la luz de los sabios consejos de la vida. envuelta en una coraza que prohibe respirar a los de fuera y a los de dentro, a la propia conciendia de mi persona. Qué es lo que hay en mí que me hace prescindible, no deseable, obviamente descartable? mis ojos caen por el peso de la decepción de no responder a mis propias expectativas de brillar frente a todas las miradas. Frente a tu mirada. Y me miras y yo no debo mirarte porque es pecado. sacrilegio jamás perdonado por la conciencia ajena....tu conciendia ajena a mí. Niña. A caso jamás una niña pudo calentarte el corazón? ¿tan tremendamente mal te acostumbraron a darte el mundo, que ahora te permites rechazar cualquier oferta de esa calaña? Amor. Sí, amor. ¿no te duelen mis miradas perdidas, mi perfil borroso, mi alma encarcelada? yo te digo que duelen, amor. Duelen por lo que tienen de casuales según tus palabras. Duelen porque tus labios confesaron haberlas vivido más y más intensas que las que ahora recibes de mis ojos. Es por eso que las desprecias? puedo engañar a la gente que me rodea, pero no a mi corazón. No a mi alma que se sostiene del ángulo imposible de una luna creciente cada vez que conoce tu mirada. Amor. Mirada de luna cambiante que aparece y desaparece a cada momento, y reaparece en sueños voluble, dadivosa y cruel....amor. Sabrías tú darme la felicidad? Te has cruzado en mi vida y yo vivo llena de miedos y rencores. No sé complacerte, no sé vaciarme, no sé demostrarte porque todo me impone un freno. Vaciaría en ti mi alma, pero no la encuentro....y tú huyes vacía porque no te llega mi sentir. O porque tienes miedo de ese sentir. O quizá porque ya no sientes tú tampoco. De todos modos, ignórame. Yo también lo hago. Pronto, tal vez, me encontraré y bailaré a los pies de mi nostalgia y brillaré. No sé qué sucederá entonces, pero me gustará mirarte, y ver de qué color se tiñen tus ojos, Luna. Si tu cuarto es creciente o menguante. Si la tierra por la que vivas sea mi esperanza. Si la sonrisa peculiar y perenne de tu rostro dejará de ser nómada y vivirá por siempre recostada en mi regazo. Amor, entonces nos sentaremos tranquilamente a contemplar las cucarachas que viajan incansables a cumplir su propósito, quizá menos metafísico, pero igual de relevante. Y así reiremos hasta que la luz ya no moleste y la luna vuelva a ser nueva.
Hasta entocnes, dulces sueños.