Si en algún momento la empatía se hace evidente en los seres humanos es frente al dolor, porque nos es más fácil sobrellevarlo si podemos compartirlo, si vemos que otros antes que nosotros han sufrido igual, si entendemos que el dolor nos hace iguales. Y casi escuchamos las palabras de los demás como si contempláramos una opera, y así nuesta vida es más llevadera, más soportable, más amable. Lo malo es cuando la soprano te fascina y ya no sabes si lo que contemplas es la historia de su vida o de la tuya. Si es su obra la que analizas para entender la tuya, o es tu papel el que quieres que forme parte de la suya...que en su aria desgarrada canta un amor profundo perdido que yo todavía estoy llorando, y a la vez moriría por ser la vasija que diera cabida a tanto sentimiento que encierra su corazón. Qué bella soprano y qué ópera más trágica [más hermosa] nos está quedando...
¡Luna, párate un momento,
dime dónde se encuentra mi amor!
tu vagas por la superficie de la tierra,
bañas con tu mirada el hogar de los hombres,
y dile, luna plateada,
que es mi brazo quien lo estrecha,
para que al menos un instante
piense en mí en sus sueños.
Para que al menos un instante
piense en mí en sus sueños.
¡Ilumina su lejano camino,
muéstrale quién lo espera aquí!
¡Ilumina su lejano camino,
muéstrale quién lo espera aquí!
Y si soy yo con quien ese alma humana sueña
entonces, que este pensamiento lo despierte;
luna, no te vayas, no te vayas.
[Canto a la Luna (Rusalka, Acto I) Antonin Dvorak]
...si teneis oportunidad, escuchadla. Es una aria preciosa.