30.11.04

Corazón loco

No te puedo comprender
corazon loco
no te puedo comprender
ni ellas tampoco...


Una, ella, sol en cada noche, río nuevo medio loco, carcajada incontrolada, camisón de satén y pelo atolondrado, calcetines de colores y vergüenza casi olvidada, canciones a media mañana y siempre flores al atardecer, justo antes de llenar de fuego la cama.Yo quiero besar cada una de sus sonrisas, cada locura imposible que invente, cada caricia que me regala con la paciencia de quien se sabe enamorada de un corazón con dos cabezas.

Otra....la otra y siempre ella, escultura de acero y piel suave, tan frágil por dentro y tan amable, eterna dueña de mis sueños, siempre cerca y siempre lejos, allí donde iré a reposar mi cabeza de tantos cuentos. Quiero besarle en el alma, bien dentro, y curarle el cuerpo y la mente, para que viera por mis ojos todo lo que siento sólo si me muestra la sonrisa de la eterna juventud...


...yo no puedo comprender
cómo se pueden querer
dos mujeres a la vez
y no estar loco.
Merezco una explicación
porque es imposible
seguir con las dos...

11.11.04

Yo y mi subconsciente (3ª parte)

Luna: Sabes? es la tercera vez que hablo contigo aquí.
Sub: Ya lo sé....lo pone en el título.
Luna: ...era para romper el hielo...
Sub: ya, como si no nos conociéramos.
Luna: En fin.El caso es que yo quería escribir una entrada así como muy chula, llena de rayos de sol y cosas así del buen rollete.
Sub: ...y pues?
Luna: pues que tú no colaboras. Qué pasa contigo?
Sub: pues yo aquí de panching, no me ves?
Luna: pues tenemos que empezar todas la frases con un "Pues"??
Sub: ....pues tendría su punto
Luna: Qué bobo estás cuando te dan mimos.
Sub: .... .... .... jijijijiji
Luna: Anda tira pa la cama, que no sé qué voy a hacer contigo.
Sub: Anda pues! pero no me des collejas! mujer tenías que ser!

Tengo que dejar de hablar conmigo misma a las 5 de la mañana.



Sub: .... .... .... jijijijijijiji

2.11.04

Están llamando

Todo sube y baja, va y viene, aparece y desaparece, y mi mente y mi cuerpo están situados en el vértice de una espiral gigante que los une, los separa, los enfrenta, los desconcierta... Pero esta vez es una espiral caliente, donde retumban las risas de la gente que quiero, donde las miradas son heraldos de buenas noticias y las caricias no terminan con el sol de la mañana. De repente soy un poco más feliz, y hasta mi cuerpo se ha llevado un buen susto, acostumbrado (pobrecito) a la tremenda autocompasión. Esperaré un poquito más con la espalda pegada a la puerta.