...mamá, quiero ser artista...
Bueno, he escrito una entrada catárquica, larga y no del todo esclarecedora, pero el puto blogger se la ha comido.
Como ahora ya he perdido toda la energía que llevaba tendré que resumir.
Decía algo así como que es muy jodido no poder decir lo que te gusta por miedo a sonar ridícula. Yo no puedo decirlo. Soy incapaz. Cada vez que me formulan esa pregunta, mi cerebro se pone a mil, intentando dar con la respuesta correcta, la que se supone que debo decir para sonar adulta ...¡Que se me pasa el arroz y no he hecho nada! Y no tengo derecho a quejarme porque no he intentado nada, ni por lo uno ni por lo otro. Porque aunque diga que me voy a tomar las cosas en serio, aunque lo diga y de veras quiera creerlo, me pesa el saber que si doy ese paso, lo que realmente llevo dentro se va a pudrir, como el amor que una deja porque a los papis no les gusta. Y como tengo tanto miedo a hacer lo que realmente me gusta, por volver apaleada, por parecer ridícula, por que la gente se ría de mí, tampoco lo hago. Y soy como una ladilla amargada. Una cobarde, un Hamlet acomodado. Claro que supongo que eso me pasa porque tengo donde caerme muerta. Supongo que si mañana estuviese de patitas en la calle me iba a cantar serenatas al gato si hace falta. Y ojo, que no es una cuestión de trabajar, que perra en ese sentido no he sido nunca. Es cuestión de que ....de qué?....no tengo ni idea. Sólo sé que si me preguntan "qué te gusta hacer?" pienso "hacer cosas que les gusten a los demás". ...Oh, señores....no sabeis lo que es estar encima de un escenario, o delante de unos niños, o de cuatro amigos, sacar la guitarra, cantar, levantar la vista y ver esas sonrisas. Coño, eso es bonito. Eso es tocar corazones. Soy así de lila. Y lo siento si no nací queriendo ser abogada, pero eso es lo que siento, y lo que más siento es que mi mayor pasión se haya convertido en mi mayor vergüenza. Y ahora me jodo y me pongo a hacer diseño gráfico, a estudiar francés y a sacarme el carnet, porque del poco brillo que tengo, más no se puede esperar. Y me lo merezco, por ser como la margarita del sí y el no, y de criar culo con tanta duda.
El mundo no es una mierda. Mi puta cabeza sí lo es



















